Con el avance acelerado de las tecnologías de inteligencia artificial (IA), se han abierto nuevas posibilidades en el mundo de la creación de contenido. Hoy, cualquier persona puede generar imágenes, textos, música, videos o incluso líneas de código usando herramientas como ChatGPT, Midjourney, DALL·E, Soundraw, Runway o similares. Pero este fenómeno también ha traído consigo una duda cada vez más común entre creadores, empresas y usuarios: ¿quién es el dueño de una obra creada por IA?
Desde la perspectiva de la propiedad intelectual en México, esta no es una pregunta trivial. Las leyes actuales no fueron diseñadas para escenarios donde una “máquina” produce contenido. Por eso, es necesario comprender qué protege realmente la ley, en qué casos se puede registrar una obra generada por IA y cuáles son los errores más comunes en este terreno. Si estás usando inteligencia artificial para crear contenido, este artículo te ayudará a saber si puedes considerarte legalmente el autor, cómo respaldar tus derechos y qué precauciones tomar.
¿La ley mexicana reconoce a la IA como autora?
La respuesta es clara: no.
En México, la Ley Federal del Derecho de Autor establece de forma expresa que solo las personas físicas pueden ser autoras. Es decir, únicamente los seres humanos tienen derechos de autor sobre las obras que crean. La inteligencia artificial, al no ser una persona ni física ni moral, no puede ser reconocida como sujeto de derechos ni figurar como titular de propiedad intelectual.
Esto implica que, por muy compleja o sofisticada que sea una IA, no puede ser dueña de una obra, ni tampoco puede transferir derechos, licenciar o cobrar regalías. En todos los casos, debe haber una persona natural (y en algunos contextos una persona moral, como una empresa) que actúe como creadora o titular de la obra.
¿Entonces quién es el autor de una obra generada por IA?
Esta es la parte más importante del debate: si la IA no puede ser autora, entonces ¿quién sí lo es?
La respuesta depende del nivel de intervención humana que exista en el proceso de creación. Según los principios legales vigentes y la interpretación que se está adoptando en muchos países (México incluido), el autor será la persona que haya tenido una participación activa y creativa en la obra. Por ejemplo:
- La persona que formula los prompts o instrucciones creativas de forma original y detallada.
- El diseñador que edita, modifica o mezcla los resultados generados por IA para darles un sello personal.
- El programador que entrena modelos propios de IA con datos seleccionados y curados intencionalmente.
Esto significa que no basta con presionar un botón o escribir un comando genérico para que la obra sea automáticamente tuya. Debe haber una aportación humana relevante, creativa y diferenciadora.
Casos comunes de intervención humana
Veamos algunos ejemplos donde la intervención humana puede ser reconocida como autoría:
- Un ilustrador que genera una imagen con IA a partir de un prompt específico, y luego modifica los colores, detalles, composición y elementos para adaptarlos a un proyecto concreto.
- Un escritor que utiliza una herramienta de IA para redactar un texto base, pero luego reescribe párrafos, aporta estructura narrativa y corrige estilo para convertirlo en una obra coherente y propia.
- Un músico que genera sonidos con IA y luego selecciona, mezcla, edita y compone una canción completa a partir de esos fragmentos.
En todos estos casos, la participación humana es esencial, lo que abre la puerta a que el resultado pueda considerarse una obra protegida por la ley de propiedad intelectual.
¿Puedo registrar una obra generada por IA?
La respuesta corta es: depende.
En principio, si la obra fue generada de manera completamente automática por la IA, sin intervención creativa humana significativa, no es registrable ante INDAUTOR. Por ejemplo, si generas una imagen en Midjourney usando un prompt sencillo como “ciudad futurista con lluvia” y no haces ninguna edición o transformación sobre ella, no puedes registrarla como tu obra.
Pero si tomas esa imagen, la editas, cambias elementos, haces una composición propia, o bien el prompt es tan detallado y personalizado que implica creatividad propia, entonces sí existe la posibilidad de registrarla, siempre y cuando puedas demostrar tu autoría.
¿Qué considera INDAUTOR al momento de registrar?
INDAUTOR (Instituto Nacional del Derecho de Autor en México) evaluará:
- El tipo de obra (literaria, artística, musical, etc.).
- El grado de originalidad.
- La evidencia de participación humana en la creación.
- La declaración bajo protesta de decir verdad de que eres el autor.
Si la obra fue generada con IA, se recomienda dejar constancia en el formato de registro de cómo fue tu participación y en qué medida interviniste en la creación. Ser transparente desde el inicio evitará posibles conflictos.
¿Qué pasa si varias personas intervinieron en la creación?
En casos donde más de una persona trabajó en la creación de la obra generada con IA, por ejemplo:
- Un equipo donde uno da los prompts, otro edita el resultado y otro compone música sobre el material generado;
- O un proyecto de video donde hay aportes de guión, imagen y edición;
Entonces estamos ante un caso de coautoría. En estos casos es fundamental que las personas involucradas firmen acuerdos de coautoría donde se defina:
- Quiénes son los autores y qué porcentaje de derechos tiene cada uno.
- Quién puede explotar comercialmente la obra.
- Qué sucede en caso de disputas o licencias.
Sin este acuerdo, cualquier conflicto posterior será más difícil de resolver.
¿Qué derechos se pueden licenciar sobre obras creadas con IA?
Una vez que una obra creada (total o parcialmente con IA) ha sido transformada por una persona física, se pueden licenciar los derechos como en cualquier otra obra:
- Derecho de reproducción (copias, ediciones, formatos).
- Derecho de distribución (venta, alquiler, descarga).
- Derecho de comunicación pública (subida a internet, exhibición).
- Derecho de transformación (adaptaciones, derivados).
Esto significa que puedes:
- Vender ilustraciones generadas con IA y modificadas por ti.
- Licenciar música creada con IA si tú hiciste la curaduría.
- Ofrecer ebooks o contenidos escritos con ayuda de IA si tú estructuraste y editaste el texto.
Lo importante es que puedas documentar y justificar tu participación creativa.
Errores comunes al usar IA para crear contenido
1. Pensar que todo lo generado por IA es registrable
Este es uno de los errores más frecuentes. La ley no protege todo lo que sale de una IA, sino lo que incluye participación humana significativa. Creer que puedes registrar cualquier resultado generado automáticamente te puede meter en problemas legales.
2. No documentar tu proceso
Es importante guardar evidencia de tu participación:
- Prompts utilizados.
- Capturas de pantalla del proceso.
- Ediciones o versiones intermedias.
- Archivos de edición (Photoshop, DAW, código, etc.).
Esta documentación puede ayudarte a demostrar tu autoría en caso de disputa o al momento del registro.
3. Usar modelos entrenados con material protegido
Algunas IAs han sido entrenadas con obras protegidas por derechos de autor. Usar directamente resultados que contengan elementos reconocibles puede meterte en conflictos de infracción. Asegúrate de revisar los términos de uso de las herramientas que usas.
4. No firmar contratos claros en colaboraciones
Si trabajas en equipo con otras personas para generar una obra con IA, no basta con la confianza. Debes tener contratos donde quede clara la autoría, los derechos y la forma de explotación de la obra.
Casos prácticos
- Influencer de Instagram que genera imágenes de producto con IA, les agrega texto y las publica en campañas: puede proteger esas imágenes como obra compuesta.
- Startup que genera branding con IA y luego lo ajusta con un diseñador gráfico: puede registrar la marca y parte del diseño, dependiendo de la intervención.
- Escritor que usa IA para construir una historia y luego corrige, da estilo y estructura: puede registrar la obra como propia si su intervención fue significativa.
Conclusión
La inteligencia artificial está transformando la forma en que creamos, pero no ha cambiado el hecho de que la propiedad intelectual protege a las personas, no a las máquinas. Usar IA como herramienta creativa es completamente válido, pero si quieres proteger legalmente tus obras, necesitas aportar originalidad, intervención y dirección humana.
La IA no puede ser autora. Tú, como usuario, programador, editor o creador, sí puedes serlo si usas la tecnología con intención creativa. La clave está en cómo participas en el proceso de creación.
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